FILOSOFIA LATINOAMERICANA

Este es un blog para todos aquellos que se preocupan por el conocimiento producido por filosofos y literatos.

lunes, 2 de enero de 2012

HACIA UNA VISION HOLISTICA DEL “ON”

HACIA UNA VISION HOLISTICA DEL “ON”





Por: Sandro Montenegro Montenegro



“El verdadero acto del descubrimiento no consiste en encontrar nuevas tierras, sino en ver con otros ojos”

Marcel Proust







Resumen



Pretendo mostrar de manera integral, planetaria y porque no, cósmica el ser, concibiéndolo desde diferentes perspectivas, desde Francisco Varela, Nishida y las diferentes tradiciones que durante milenios han indicado la vía para conocer el ser en toda si majestuosidad, así como la inconsciencia del hombre frente hacia sí mismo y el medio que lo rodea.

Palabras claves: on, bodichita, holismo, ser, tao, zen, budismo, mística, ciencia.



abstract



I intend to show in a comprehensive, global and why not, cosmic being, conceiving it from different perspectives, from Francisco Varela, Nishida and different traditions for millennia have indicated the way to know if being in all majesty and the unconsciousness of front man for himself and his surroundings.

Keywords: on, bodhicitta, holism, being, tao, Zen, Buddhism, mysticism, science.







Desde el alba de la humanidad el hombre mostro, una gran inclinación por el conocimiento, un profundo deseo por apreciar cómo actúan los fenómenos en el universo, este proceso llevo al hombre a encontrar diferentes formas de conocer, así como diferentes saberes, que fue clasificando “ciencia, arte, religión, humanismo etc.….” Este tipo de saberes forjaron al hombre, su capacidad mental cambio, la manera de conocer los fenómenos lo enriqueció, el hombre actual conoce una estrella como Antares, la descomposición del átomo, nuevas tecnologías, computadoras, dispositivos de comunicación, nanotecnología, clonación y mapas genéticos. En el campo de la medicina hubo varios avances en cuanto a medicinas, cirugías, equipos. Manifestaciones artísticas, ingeniería, procesos productivos etc.

Sin embargo se observa que este tipo de conocimientos no satisfacen su situación existencial, es decir, comprender su naturaleza real, o esencia ultima el “ON”. Por ello aparecen una serie de propuestas o vías que apuntan aclarar este problema, la complicación de lo que es el ser. Es allí donde la ontología cavila con todo el rigor y entrega a este problema tan fundamental, el dispositivo raíz que da sentido y claridad a la existencia, para ello es apropiado detallar el proceso como se da el conocimiento y así advertir Lo que tradiciones como el budismo y los indígenas nos han estado diciendo durante siglos, y como el hombre occidental ufanándose de su supuesta comprensión clara y correcta, soslaya estas visiones tan acertadas y precisas sobre la realización del ser en toda su totalidad.

En todo conocimiento encontramos implicado un doble elemento, de un lado una conciencia, un sujeto y de otro un objeto, una realidad aparente que se da al sujeto. Hay conocimiento cuando algo se ha representado en la conciencia de un sujeto.



“En efecto, el hombre conoce el mundo, lo cual quiere decir que el hombre tiene noticia de lo que le rodea. Pero, además, no es como un ser insignificante que se hallara en este mundo. Sino que el mundo, en cierto sentido, esta también dentro del hombre: el mundo también está asumido, reflejado y captado por la conciencia humana. En su capacidad de conocer, el hombre llega mucho más allá de si” (Van Peursen, 1975,31).



El conocimiento siempre se nos da en una relación donde toda operación cognoscitiva se dirige a un objeto para captar su sentido. Este objeto es trascendente al sujeto (permanece independiente del sujeto que lo conoce): algo se da, algo existe fuera de mí. La realidad se me impone y me determina. Esto es lo que ha llevado a los filósofos a afirmar que el ser o la realidad determina el conocer. Conozco algo en cuanto ese algo existe. El conocimiento es siempre de algo, es la afirmación de la realidad, del objeto. Toda conciencia real debe ser de algo, no se da conocimiento cuando nuestra conciencia se encuentra vacía. La actividad de la conciencia se presenta en función del objeto y este está dado para ser asimilado por la conciencia.

“la conciencia que yo soy lleva consigo, pues, indisolublemente unidos un polo subjetivo y un polo objetivo, brevemente, el sujeto y el objeto, pero antes de abordar la descripción distinta de estos dos polos debo llevar mi atención sobre un dato más simple y fundamental todavía: la unidad de la conciencia porque. Notémoslo bien, lo primero que hay es la unidad, el sujeto y el objeto no son mas dos aspectos de la misma conciencia; esta misma no resulta de la síntesis de un sujeto y de un objeto que fuesen dados antes en estado de separación” (Van Steenberghen, 1962,95).



El criterio popular presupone la existencia del hecho objetivo y sólido como generador de la dudosa experiencia subjetiva, cuando el proceso es el inverso y las cualidades las opuestas. La experiencia subjetiva (veo un árbol) nos provoca la creación de una hipótesis (ahí hay un árbol). La experiencia subjetiva es real, no hay duda de ella. En cambio la hipótesis objetiva es fruto de una combinación de imaginación y percepción, susceptible de error, y siempre sujeta a revisión. La existencia de la percepción es una certeza. La existencia del hecho percibido es una hipótesis.

Como caso particular de lo anterior, la existencia del yo es un hecho subjetivo cierto, del que no hay duda. Sin embargo su conceptualización como algo externo o mediante su relación con el resto de objetos del Universo produce una descripción del yo que por objetiva es susceptible de error. Es decir, cuando uno se observa a sí mismo, no cuando uno establece y pone prueba hipótesis objetivas acerca de la naturaleza de uno mismo como si se tratara de un objeto externo, sino, simplemente, cuando uno se observa a sí mismo, obtiene una certeza de su observación.

Pero la certeza subjetiva apenas puede explicarse con palabras. No hace referencia a la naturaleza de conceptos, o a su relación entre sí. Lo que obtenemos mediante la experiencia subjetiva es una certeza existencial, en la que se demuestra tautológicamente la existencia de la subjetividad. La subjetividad demuestra la existencia de "yo", pero el "yo" que la experiencia sensible demuestra está desprovisto de todos los atributos salvo su propia capacidad sensible.

Sin quitar importancia al método científico basado en la creación y puesta a prueba de hipótesis objetivas, probablemente indispensables para la supervivencia del yo, se destaca la consciencia de la existencia de la propia experiencia subjetiva en sí misma.

Cavilando en la enseñanzas del chaman Don Juan, se observa una propuesta de abordar la realidad del ser desde una perspectiva más profunda, diferente a la expuesta anteriormente, una forma de conocimiento vital, una conexión vasta con el universo, no podemos soslayar otras formas de realidad, así como para los ojos existe el color y para los oídos el sonido, así mismo si abrimos otros discernimientos, inexorablemente conoceremos otras realidades penetrantes y colosales.

Abordando la relación sujeto-objeto y el problema de ¿qué es el ser?, evidenciaremos una verdad que los chamanes, y otras tradiciones como el budismo descubrieron. Y hoy día, la ciencia devela. Es que todas las cosas que existen, ya sea mentales o físicas, existen en dependencia de una mente que las concibe, pero no tienen existencia propia, nada existe como unidad, sencillamente la mente etiqueta los objetos con un nombre, para poderse relacionar con ellos, pero por si mismos no existen, un ejemplo muy práctico es la mesa, ¿la mesa existe como unidad? ¿Donde está la mesa?, ¿Las patas son la mesa?, ¿la tabla puesta encima, es la mesa? ¿Los cajones son la mesa? ¿Los tornillos que lleva, son la mesa?

Finalmente podemos inferir que la mesa, como unidad no existe, y que todos los fenómenos obedecen a este principio. Esta fue una de las comprensiones más profundas que Buda descubrió, el surgir dependiente, y los chamanes de alguna manera lo ponen en evidencia, con ese fundirse con el universo, disolverse en él.

La otra cara de la moneda está, en que la mente existe en dependencia de los fenómenos, y tampoco posee existencia propia, es decir todo esta vacio de existencia. Pero para llegar a la comprensión correcta de esta verdad, no se puede intelectualmente, se necesita mucho más que ello, la vía de los chamanes llega a esta comprensión, la visión budista también, así como la mística cristiana, también se dirige hacia allí, no se le llama vacuidad, sino Dios es decir el “ON”.

Esta es la realidad, pura esencialidad, el autentico “ON”. Lo que me sorprende es la gran similitud de estas tradiciones, ya que todas ellas hablan de unos patrones de comportamiento, una disciplina, todas trabajan hacia algo, que considero el núcleo central, la puerta de acceso, la mente.

La mente comprendida, adiestrada, para conocerse a sí misma, en ese sentido tanto el chamanismo como el budismo encajan en estudiar la mente, la vigilancia, o el asecho, entender todos sus patrones, fortalecerla para enfrentar el mayor de los obstáculos, la traba que impide ver o realizar esta realidad tal como es “ON”, que los chamanes descubrieron, así como otras tradiciones lo hicieron, es donde debemos trabajar, para realmente conocer nuestra naturaleza autentica, este impedimento es el “EGO” el núcleo central de esta “matrix” en la que vivimos todo el tiempo, todas las enseñanzas ya sean chamanicas, budistas, taoístas o cristianas apuntan a que debemos trascender este “yo” la ciencia habla de la no existencia del “yo”:



“el sistema tálamo cortical es casi una esfera isocronica cerrada que relaciona

Sincrónicamente las propiedades del mundo externo referidas por los sentidos con las motivaciones y memorias generadas internamente. Este evento coherente en el tiempo, que unifica los componentes fraccionados tanto de la realidad externa como de la interna en una estructura única, es lo que llamamos el “sí mismo”. Se trata de un mecanismo extremadamente sencillo y útil por parte del cerebro. ¡Unifica, luego existo! La coherencia temporal no solo engendra el “sí mismo”, como una estructura funcional, sino que crea un espacio a la centralización, en el cual las funciones predictivas del cerebro, pueden operar de manera coordinada, en otras palabras, los eventos unificadores recurrentes constituyen el sustrato del “sí mismo.”

El yo no es algo tangible, es tan solo un estado mental particular, una entidad abstracta generada, a la cual llamamos “yo” o el “si mismo”. Por alguna razón hemos desarrollado una extraña cosmología fisiológica, casi solipsista: “solo poseo lo que inervo” o “solo soy aquello que inervo”. Parece extraño, pero así son las reglas del sistema que nos genera”. Rodolfo R. Llinas, 2002,149-147).





Podemos observar la intima relación que existe entre la propuesta de las tradiciones indígena y budista, sobre la ilusión del “yo” y la afirmación de la ciencia. Con base en esto que podemos advertir que todas las guerras, la muerte de inocentes, la brega, la lucha ya sea ideológica, telúrica o religiosa, proviene de allí, y si lo llevamos al ámbito personal, ese impulso ignorante de defendernos o protegernos de la ofensa, de pasar por encima de los demás, de ufanarnos por sencillos aportes, de alcanzar fama y reconocimiento, para sentirnos felices y realizados. Acaso no le estaremos dando la espalda a este “ON”, para remplazarlo por el miserable e insatisfecho “ego”, toda la lucha y sufrimiento humano reside allí, el establecerse en algo que por esencia es ilusorio, en su frágil yo. La misión que le fue encomendada al ser humano, es precisamente volver la mirada hacia dentro, volver al origen, al útero, romper la máscara y develar su verdadero rostro, el que ha tenido desde tiempo sin principio, rendirse a la totalidad, seguir la danza cósmica la cual está basada en la sabiduría y en el amor, despertar a esta inconmensurable paz y emancipación de su autentica naturaleza, el “ON”. ¡Derroquemos al impostor que ocupa su lugar!

Todos los métodos que Don Juan utiliza con Castaneda ponen en evidencia lo ilusorio que puede ser el ego, liberarse del el ego es tener la posibilidad de realizar la naturaleza de la mente es decir el “ON”, y ser realmente conscientes de la unidad con el todo, es decir, evocando las palabras de San Francisco De Asís “hay que morir para vivir”, el maestro Eckhart nos dirá que si queremos estar en unidad con Dios debemos “salir de sí mismo y estar completamente libre de todo”.

El hombre que se establece en el “ON” no daña a ningún ser con sus acciones, su moral es impecable, ilumina con su enseñanza, trae regocijo, bendición, paz, ayuda eficazmente a muchos seres. Su amor es infinito.

Don Juan nos dirá: “La clave del camino del guerrero es destronar la importancia personal. Todo cuanto hacen los guerreros se dirige a lograr esta meta” (Castaneda Carlos, 1995,7).

Un monje budista como Kodo Sawaki, dirá “mientras usted se mantenga en el camino de los hombres, no entiende nada de la vía del buda,” (Revista Montaña del silencio, P10-13), es decir no entiende nada de su propia naturaleza y de su propia vida.

Estudiar la mente es el reto de la civilización actual, las trabas que vive actualmente, es porque no sabe cómo funciona la mente, somos esclavos de nuestra ignorancia, el camino aborigen es una posibilidad de salir de esta ignorancia tan inherente en el hombre.

Por otro lado podemos ver como las enseñanzas, el caso de la intencionalidad que es un término que tiene su origen en la escolástica medieval, posee una relación con lo expuesto por el filosofo Franz Brentano (1838-1917).este en su psicología descriptiva, es considerado el padre de la escuela fenomenológica. Para él:

“los fenómenos mentales tiene la propiedad de contener objetos inexistentes, combinada con referirse a esos objetos. Por lo tanto, solo los fenómenos mentales incluyen la intencionalidad. Ningún fenómeno físico pueden ser intencional, lo mental no puede provenir del cerebro”. (Castaneda .1998, 166).



Castaneda agrega que el intento, para los chamanes, trasciende el mundo conocido. Es una onda energética; un haz de energía que se adhiere.

El matemático y filósofo alemán Edmundo Gustavo Husserl (1859-1938) es el primero en occidente que concibe la posibilidad de “suspender el juicio”. El método fenomenológico pone entre paréntesis los elementos que sustentan la percepción ordinaria. Para la fenomenología (una filosofía descriptiva de la experiencia) el acto de conocimiento depende de la intención, y no de la percepción.

Don Juan trasciende el nivel teórico y va más allá de la suspensión del juicio: deshace de a poco los prejuicios perceptivos de Castaneda, hasta llegar a la ruptura total.

Y qué decir de la increíble relación de la física cuántica con la visión chamanica el universo de posibilidades, y dentro de esas posibilidades se encuentra una que Don Juan nombra, “ningún camino lleva a ninguna parte, pero unos tienen corazón y otros no”,( Castaneda Carlos. 1998,5) en esta sencilla pero profunda frase Don Juan muestra la necesidad de la energía del amor en un camino espiritual, es decir existen vías que carecen de corazón, de afecto y sin ello no se puede alcanzar la meta suprema, en el budismo lo llaman Bodichita, un factor fundamental en la enseñanza de Buda, y podemos evocar otras tradiciones que también proclaman, el increíble poder del amor como elemento iluminatorio, Leonardo Boof también menciona esta palabra iluminación, relacionándola con Dios el cual es el nombre que le damos a ese misterio que nos envuelve por todas partes:



“La misma palabra Dios en su origen sanscrito es significativa. Proviene de “DI”, que significa brillar e iluminar. Dios es una experiencia de iluminación, de descubrimiento de aquella dimensión que disipa las tinieblas de nuestra vida y nos muestra el camino”. (Leonardo Boff, 2000, 180 -181).



Necesitamos con urgencia esta iluminación, despertar de nuestra ignorancia, de seguir viendo nuestra vida, a los demás y a nosotros mismos bajo ese lente reducido de nuestro ego. Por ello el hombre vive encerrado en su humanidad. Es decir vive y actúa como si existiera en un mundo únicamente humano, olvidándose de su naturaleza original “ON”.

Olvidándose de su verdadera naturaleza, se olvida de lo que le rodea y le permite vivir: el medio donde apareció la vida y en particular la suya.

Así el país que genera 25% del gas carbónico producido por toda la actividad humana se rehúsa a considerar una posible disminución de esa producción a pesar de las consecuencias desastrosas para la humanidad a través del daño ocasionado a su medio vital, el planeta tierra { ver conclusiones del estudio científico IPCC,ONU, enero 2010}. Eso ¿Por qué?, Sin duda por razones económicas y de poder en el mundo humano. Es solo un ejemplo.

Las consecuencias de la vida errónea del hombre aparecen a la vez porque el hombre se multiplico y porque su poder creció. Es posible e inclusive probable que sea necesario llegar a unas consecuencias tremendamente catastróficas para que se tome en cuenta la verdadera situación del hombre. Olvidándose de su verdadera naturaleza “ON”, el hombre se olvida de lo que lo rodea y se olvida de su propia vida.

¿Quién no pone atención a lo que pasa en su cuerpo y en su mente? ¿Quién no vive sin tener conciencia de una gran parte de su cuerpo? ¿Quién ve que no puede controlar una mente arrastrada por las preocupaciones “humanas”? ¿Quién ve los daños ocasionados por el encerramiento entre lo que persigue y aquello de lo que huye? Estos daños aparecen y se toman en cuenta cuando la reacción se vuelve enfermedad. Sin embargo muchos no entienden e insisten en el error.

¿Cuál error? La alienación de la naturaleza original, de lo que somos antes de que se sobreponga todo lo “humano”, de que este “humano” oculte el fondo de nosotros mismos y limite nuestra vida.

La práctica de las enseñanzas milenarias como el budismo, la aborigen o la mística cristiana, es volver a vivir desde esta base, u origen, o fuente de vida, “ON” dejando de ser atrapados en el nivel “humano”. Esto no es diferente a dejar la “túnica de piel” del génesis. El monje dominico Eckhart hablaba de “salir de sí mismo y estar completamente libre de todo” (Montaña del Silencio.12, 13)

Abu Said Ibn I khayr decía que “uno reconoce enteramente que no tiene derecho a decir “yo” o “mi”. (Abu Said Ibn I khayr. 1921,52-53).

¿Qué hará el hombre? ¿Entender lo que afirman las tradiciones desde hace milenios o persistirá en el error a pesar de las consecuencias?

Quisiera compartir un poema de la tradición taoísta que nos ilustra, sobre aquel hombre que está en armonía y unidad con el “ON”, y como a partir de esta unidad se realiza y se torna imperturbable beneficiando a los que lo rodean:



EL BOTE VACIO



“El que gobierna hombres vive en la confusión,

El que es regido por hombres vive apesadumbrado.

El tao es por esta razón deseado,

Ni para influenciar a los demás

Ni ser influenciado por ellos.

La forma de aclarar la confusión y liberarse de los pesares,

Es vivir con el tao en la tierra del vacío.

Sin un hombre está cruzando un rio

Y un bote vacío colisiona con el suyo

Incluso aunque sea un hombre de mal genio

No se encolerizara mucho.

Pero si ve a un hombre en el otro bote,

Le gritara para evitar el choque

Y si este desoye sus advertencias, vociferara

Una y otra vez, y empezara a maldecir

Y todo porque hay alguien en ese bote.

Así pues, si el bote hubiese estado vacio,

No hubiera gritado ni se hubiese encolerizado.

Si tú puedes vaciar tu propio bote

Cruzando el rio del mundo,

Nadie se te opondrá,

Ni nadie buscara hacerte daño.

El árbol recto es el primero en ser cortado,

La fuente de agua clara es la primera en ser agotada.

Si deseas ahondar en tu sabiduría

Y avergonzar al ignorante,

Si deseas cultivar tu personalidad para eclipsar a otros.

Una luz brillara a tu alrededor

Como si te hubieras tragado al sol y a la luna,

Y no podrás evitar la desgracia.

Un sabio ha dicho:

“El que está satisfecho consigo mismo

Ha hecho un trabajo sin valor alguno”.

El éxito es el principio del fracaso, la fama es el comienzo de la desgracia.

¿Quién puede liberarse a si mismo

De la metas y de la fama

Y descender y perderse

Entre las multitudes?

El que así lo haga fluirá, como el Tao, Sin ser visto,

Discurrirá como la vida misma.

Sin nombre y sin hogar.

Simple es, sin distinciones.

A los ojos de todos aparece como un tonto.

Sus pasos no dejan huella.

No tiene poder alguno.

No alcanza nada,

No tiene fama.

Puesto que no juzga a nadie,

Nadie le juzga.

Así es el hombre perfecto:

Su bote esta vacio”. (Osho, 1990, 11-12)





Este tao es el mismo “ON”, lo mismo diríamos de la vacuidad en el budismo o Dios en el cristianismo, son nombres que han utilizado diferentes tradiciones para indicar aquello que es inexpresable, inefable, inconmensurable y cuyo acceso es simplemente estar, desnudarse, abandonarse, dejar de ser, “dejar de buscar”.

Según los indígenas el cosmos esta en interdependencia, es decir todos los fenómenos están relacionados entre sí en una sutil malla de relaciones de igual manera lo afirman tradiciones como el budismo. Y la ciencia, según los últimos descubrimientos afirma esta interrelación tan refinada y perfecta la cual esta entramada desde el quark, hasta la galaxia más lejana, sencillamente son manifestaciones de este “ON”.

Así también lo afirman hombres místicos como Kodo Sawaki:



“Desde el punto de vista biológico, los hombres no son más que champiñones cada uno crea arbitrariamente categorías como: Un general, un hombre rico, un pobre etc. Pero no son más que champiñones nacidos de un soplo, en una noche.

Además, inclusive estos champiñones no existen sino en el mundo del el sueño.

Despertarse significa mantener inquebrantablemente la unidad con el universo. Porque somos unidad con el universo tenemos vida y debemos actuar en unidad con el universo.

Los seres humanos juegan al escondite durante toda su vida. Teniendo cosas que odian y que aman, se afanan y trabajan sin descanso persiguiendo lo que aman sin alcanzarlo, huyendo de lo que odian sin lograr escapar de ello, y continúan así hasta que llegan al ataúd”. (Revista Montaña del silencio, P20-21).





Y todo por no mirar adentro, es por ello que vivimos en un mundo torcido de fabricaciones que conllevan a otras fabricaciones que cubrimos con papel lacado. Muy diferente a la visión del aborigen:



“por eso cuando el gran jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestra tierra exige mucho de nosotros por eso vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra, pero no va hacer fácil porque esta tierra es sagrada para nosotros.

¿Cómo puede comprar o vender el cielo y el calor de la tierra? Tal idea nos es extraña, si no somos dueños de la pureza del aire y el resplandor del agua ¿Cómo puede entonces comprarlos. Cada terrón de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada hoja reluciente del pino, cada playa arenosa, cada velo de neblina en la oscura selva. La savia que circula por los arboles lleva consigo los recuerdos del hombre rojo.

Una cosa sabemos:

Que la tierra no le pertenece al hombre. Es el hombre el que pertenece a la tierra. De eso estamos ciertos. Todas las cosas están relacionadas entre sí como la sangre que une a una familia. Todo está relacionado. Lo que hiere a la tierra, hiere a los hijos e hijas de la tierra. No fue el hombre el que tejió la trama de la vida: él es solo un hilo de la misma, todo cuanto haga con la trama se lo hará así mismo (Leonardo Boff, 2000, 275-276).





Podemos observar como una de las manifestaciones de ser conscientes de este “ON” es el respeto y empatía hacia la naturaleza, a la Pacha, el indígena es consciente de esta interdependencia, y es sensato en proferir que estamos en manos de la naturaleza, que inexorablemente le pertenecemos. Por consiguiente debemos cambiar nuestras disposiciones mentales, familiarizarnos con los estados positivos de la mente, conocer cómo funciona, ya que a partir de ciertos contenidos que la sociedad, la educación o la religión le introducen, terminan por alienarla y como consecuencia se limita la vida, la respiración no es completa, no es profunda, no emerge del vientre, como hacen los bebes, sino se genera desde el pecho, debemos despojarnos de tantas fabricaciones, de tantos condicionamientos, prejuicios, que nos enferman, y que no nos permiten manifestar nuestro total potencial, nuestro “ON”.

Según el Tao Te Ching, El Tao que vendría ser el mismo “ON” engendra el uno, el uno engendra al dos, el dos engendra al tres, el tres engendra a los diez mil seres, de lo que se deriva que el Tao es el vacio generador, anterior al uno, del que todo emana y el que contiene en su seno todas las formas. No en vano el mismo Lao Tse, habla “Hembra Misteriosa”, de la “Madre del Mundo”, un Tao matriz y origen de todas las formas.

El Tao no se constituye como algo distante y alejado de lo creado, si no que su propia esencia es flexible y dinámica, fluye a través de la multiplicidad, como la vida en las aguas del rio, por lo que el Tao no solo aparece como el gran vacío generador sino también integrador, esta esencia particularizada en las cosas cabria definirla como “Te”, la virtud. “El Tao engendra, la virtud alimenta, la materia forma y así surgen los diez mil seres” (P.H. Delcius. 2003, 10).



El ideal Taoísta exige un esfuerzo por superar la visión superficial de la realidad y de los hechos concretos”, a la vez que preconiza la práctica de la no acción, es decir, sintonizar con la fuerza creadora y armónica del Tao, libre de apegos y dependencias. Este ideal se haya perfectamente definido el siguiente comentario de Chuang Tse:



“Cada cual tiene su sí y su no, lleva en si sus antagonismos, sus dos aspectos de la realidad. ¿Cómo reducirlos? El sabio lo consigue manteniéndose en el eje del Tao, volviéndose el mismo eje, la raíz, el origen común de todos los acontecimientos; siendo a la vez espejo de todo cuanto ocurre a su alrededor” (P.H. Delcius, 2003, 11).





La máxima eficacia se halla en el vacío, a través de él se colma toda aspiración. En lo aparentemente inútil y hueco, ve el sabio la gran virtud. En el espacio vacío, en el “no ser” de la vasija reside su utilidad; en el agujero que conforma la ventana se encuentra su función.



En La Vacuidad sin dependencias descubre el Taoísta el camino de la plenitud, el hombre vulgar busca donde hay, desdeñando, como inútil y estéril lo vacio; el sabio se queda con lo que otros desechan e ignora lo que todos ansían. La gran oquedad encierra para el secreto de toda realidad. La gran vía discurre por el vacio, en su máxima eficacia, por eso no se desgasta y se conserva integra.

La vida del Tao se manifiesta de manera natural, espontanea e inalterable. El taoísta quiere huir de algo tan común entre los humanos como el renombre y el reconocimiento; busca ser sin actuar, es decir, realizar las cosas sin ligarse a ellas, sin dependencias. Sin pretender construir realizar grandes obras, no se enfrenta, no daña, su actividad es espontanea y su lugar es el más sencillo, el más bajo, Se podría decir de él que, como el agua, se acomoda en lo bajo, desciende entre los hombres en busca de la oquedad confusa que sin obrar todo realiza.

De la misma manera que el agua recorre la tierra sin norma prefijada buscando el valle y el barranco, el sabio Taoísta busca la vida natural sin aspiraciones, sin normas, la vía secreta del Tao.



La visión chamanica de Don Juan así como de otras tribus, encajan en que una de las formas de vencer al enemigo interno (yo), es a partir de la enseñanza del amor, una condición fundamental para ser un autentico guerrero, según los chamanes, inclusive en las sanaciones corporales o mentales se introduce este saber, para mejorar la salud del paciente, a mi juicio considero vital seguir un autentico camino, pues se encuentran ahora muchas propuestas de cultivar la sabiduría por medio de libros, casetes, conferencias etc. Se enseñan muchas recetas, leyes –espirituales-, verdades. Se instruye como no temer a la muerte, como realizar nuestros deseos, como vivir cada momento de la vida como si fuera el último. Muchas personas, al encontrar esas palabras, hacen esfuerzos conscientes para tratar de hacerlas realidad en su vida, pero a mi juicio debemos beber de las fuentes raíz donde exista una línea de sucesión autentica del conocimiento ancestral y no neo-religiones o enseñanzas light.

El ser humano se ha esforzado por desarrollar su inteligencia, su intelecto y se ha obsesionado tanto con ello que lo volvió un fin, y no se da cuenta que es solo una herramienta, ya que el verdadero fin es la felicidad, la paz del espíritu el “ON”, el cual no puede asirse con la mente, ya que es la misma naturaleza de la mente, clara, sutil, bella, perfecta. La vía mas apropiada para llegar allí es el desarrollo del amor, y la sabiduría, cuando me refiero amor, no es el amor a partir del ego, me refiero al amor que generaron y compartieron seres como Buda o Cristo, en términos budistas la Bodichita o amor bondadoso, transformar nuestra mente en Bodichita, el budismo habla que esto es dharma (enseñanza) profunda. Al respecto dice Lama Yeshe, siendo su última enseñanza que dio antes de morir:

“La mejor práctica del Dharma, la más perfecta, la más substancial es sin duda la práctica de la Bodichita. Creo que es absolutamente esencial para nosotros tener una actitud de gentileza amorosa hacia los demás. La gentileza amorosa es la esencia de la Bodichita, la actitud del Bodhisattva. Es el sendero más confortable, la meditación más confortable. No puede haber ningún desacuerdo hacia esto, ni filosófico, ni psicológico ni científico, ni mucho menos religioso. Con la Bodichita no hay conflictos Este-Oeste. Este sendero es él más cómodo, más perfecto, cien por cien libre de complicaciones, exento de dirigir a las personas hacia extremos. Sin Bodichita nada funciona y sobre todo su meditación no funciona y las realizaciones no llegan. ¿Por qué es la Bodichita necesaria para el éxito en la meditación? Debido al apego a uno mismo. Si tienes una buena meditación pero no tienes Bodichita, querrás apegarte a cualquier pequeña experiencia de dicha: Yo, yo, yo, quiero más, quiero más; Entonces la buena experiencia desaparece para siempre. El apegarse es la mayor distracción para experimentar concentración en un solo punto con estado de alerta en la meditación. Con esta actitud, siempre nos enfocamos a nuestra propia felicidad; yo, como sufro, quiero ser feliz, por lo tanto voy a meditar y Así no funciona. Por alguna razón la buena meditación y sus resultados, como son la paz, satisfacción y dicha, simplemente no llegan. También sin Bodichita es muy difícil coleccionar méritos. Los creamos e inmediatamente los destruimos; para en la tarde, los méritos creados en la mañana ya se fueron. Es como limpiar un cuarto y una hora después lo ensuciamos otra vez. Limpias tu mente, e inmediatamente después la ensucias, como que es un negocio que no reditúa. Si quieres tener éxito en el negocio de acumular méritos, debes tener Bodichita. Con Bodichita te conviertes en algo precioso, como el oro, como los diamantes; te conviertes en el objeto más perfecto del mundo, más allá de comparación con cualquier cosa material.

Desde un punto de vista materialista occidental, pensaríamos que sería excelente si una persona rica dijese: quiero hacer caridad, voy a ofrecer 100 dólares a todas las personas en todo el mundo. El mérito que acumularía esa persona no sería nada comparado con tan solo pensar; quiero lograr la Bodichita para el beneficio de los seres sintientes, y voy a practicar para ello las 6 perfecciones tanto como me sea posible. Es por eso que yo siempre digo que el tener al día la Bodichita es el sendero más perfecto que puedes tomar” (kyabye Pabongka Rimpoche, 2006, p 250,252.)



Podemos evocar historias de la tradición que afirman la importancia de la Bodichita como la de Geshe Kadhampa que vio a un hombre circunvalando una Stupa. El Geshe le preguntó, ¿qué estás haciendo? el hombre contestó circunvalando, el Geshe dijo; ¿no sería mejor si practicaras el Dharma? La siguiente vez vio que el hombre estaba haciendo postraciones y cuando le pregunto qué hacia el hombre contesto: estoy haciendo cien mil postraciones; ¿No sería mejor si practicaras el Dharma?; preguntó el Geshe. Y así continua la historia, pero aquí el punto es que solo hacer actos que parecen ser devotos como circumambular y postrarse no es necesariamente practicar el Dharma. Lo que tenemos que hacer es transformar nuestro apego a nosotros mismos y la actitud de auto-complacencia. Y si no hemos cambiado nuestra mente en esta forma, ninguna de las otras prácticas que hagamos sirven; hacerlas es solo una broma. Cuando tratamos de hacer meditaciones, a menos que haya habido un cambio interno, no prosperaremos. Dharma significa un completo cambio de actitud. Eso es lo que realmente provee de una felicidad interior, ese es el verdadero Dharma el autentico “ON” no las palabras que decimos. La Bodichita no es cultivar el ego, ni cultivar el apego, ni cultivar el samsara, es una increíble transformación, el sendero más cómodo, el más substancial, definitivo, no a medias. Algunas veces nuestra meditación no es sólida. La meditación Bodichita significa que realmente queremos un cambio en nuestra mente y acciones y transformar la vida entera.

Estamos involucrados en relaciones humanas unos con otros. ¿Por qué a veces decimos, te amo y a veces te odio ¿De dónde viene esta mente que anda de arriba para abajo? Del pensamiento de autocomplacencia, una falta total de Bodichita. Lo que realmente estamos diciendo es; te odio por qué no estoy recibiendo ninguna satisfacción de ti. Me lastimas, no me das placer. Eso es todo. Mi Ego, el apego a mí mismo. Mi ego no recibe ningún placer de tu persona por lo tanto ahora te odio. Todas las dificultades de las relaciones interpersonales vienen de no tener Bodichita, de no transformar nuestras mentes.

La persona con mente auto-centrada se preocupa solo por su Yo, ese yo inexistente. Bodichita substituye al Yo por los demás.

La Bodichita crea un espacio en nuestra mente. Luego incluso si un amigo querido se olvido de nosotros en una fecha que era importante, no nos importa, Si queremos ser realmente felices, no es suficiente andar por las nubes en una meditación. Muchas personas que han estado durante años en meditación solitaria, han salido peor. Al regresar a la sociedad se han salido de onda; no han podido relacionarse con otras personas debido a que el ambiente pacífico que crearon era una condición artificial, un fenómeno relativo, sin solidez. Con la actitud amorosa, no importa donde vayamos, nunca nos sacara de onda. Entre más nos involucremos con la gente, mas alegría obtenemos. La gente se convierte en el origen de nuestra alegría, porque vivimos para los demás. Esta Bodichita es la mejor manera de practicar el Dharma, especialmente en nuestra sociedad del siglo XX. Con la actitud amorosa como fundamento, definitivamente creceremos espiritualmente y estaremos en unidad y armonía con todas las existencias.

Si nos fijamos bien dentro de nosotros, vemos que una de las principales causas de nuestra insatisfacción es el hecho de que no estamos ayudando a los demás tanto como podríamos. Cuando nos damos cuenta de esto podemos decirnos a nosotros mismos: debemos desarrollarnos interiormente, de tal forma que podamos servir a otros satisfactoriamente.

Recientemente el Dalai Lama dijo: “Si vas a ser egoísta, hazlo en gran escala. El egoísmo amplio es mejor que el estrecho”. ¿A qué se refiere Su Santidad? A que cuando nos dedicamos a los demás con actitud amorosa, recibimos a cambio mucho más placer que lo que recibiéramos anteriormente. Con nuestra actitud egoísta, recibimos poco a cambio, y lo poco que recibimos lo perdemos. Con gran egoísmo, si ayudamos a otros, nos ayudamos a nosotros mismos. El gran erudito Lama Atisha tuvo como 150 maestros y los respetaba mucho a todos, pero cuando escuchaba el nombre de su maestro Serlingpa (Dharmarakshita), se sentía vibrar. El explicaba que había recibido muchas enseñanzas de muchos grandes maestros, pero de todos ellos, aquel que le dio la iniciación de la Bodichita y las enseñanzas de las 6 perfecciones, le dio lo más útil de su vida. Esto es muy cierto. Algunas enseñanzas son muy complicadas y difíciles, pero la Bodichita es muy simple. Cuando nos ponemos en contacto con las enseñanzas de Buda, debemos conquistar el elefante salvaje de la mente autocentrada. Si las enseñanzas que recibimos no tienen efecto alguno sobre nuestro egoísmo, no sirve que recitemos todos los textos de memoria.

En otro sector del mundo hombres como Don Juan, con su enseñanza están abriendo la puerta para otro hombre, mucho más interesante, el que cuestiona la prominencia y veracidad del conocimiento académico, y va mucho mas allá, nos salimos de los libros para pasar a la vivencia misma del conocimiento, el viaje interior, la búsqueda de la anhelada verdad que se guarda en nuestro interior y que esta lista para ser descubierta, despertada, todo el sentido del ser humano se dirige a esto, los procesos cognoscitivos y métodos pueden variar, cambiar, pero el fin no. es siempre el mismo, debemos utilizar todo nuestro potencial para nuestro desarrollo y ser realmente de beneficio para los demás, ser un agente de autentica innovación, en el fortuito cambiar de los tiempos, lo demás no importa.



“una idea, de entrada se considera ridícula, después se desestima por trivial, hasta que por fin se convierte en lo que todo el mundo sabe”

William James









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